Flaming Lips: Sorprendente pantano
Este año Flaming Lips dan un brusco giro a sus andaduras publicando ‘Embryonic’, primer disco doble de la banda que apuesta a un sonido más denso y pastoso, mucho más maduro y también espeso. Por Sebastián Chávez
La historia de Flaming Lips es casi tan extravagante como su música. Más de diez años intentando conquistar el mundo a través de sus discos, y recién en 1999 salía a la venta ‘The Soft Bulletin’, primer álbum verdaderamente imprescindible que creaba la banda, y si consideramos que Wayne Coyne y compañía se iniciaron en 1983, el viaje desde ‘Hear It Is’ (1986) hasta entonces había sido bastante duro. Pero estos tipos de Oklahoma City no se rindieron con tanta facilidad, y una vez resuelto el problema del estilo y la identidad musical, y desde la salida de ese increíble álbum de 1999, esta década ha sido un gran triunfo para los Flaming Lips, la banda con el mejor espíritu de superación de todos los tiempos.
Y después del éxito de ‘The Soft Bulletin’ todo mejoraba aun más, pues durante 00’s, Flaming Lips editaba el increíble ‘Yoshimi Battles the Pink Robots’ (2002) y el interesante ‘At War with the Mystics’ (2006), ambos discos gigantes tanto en calidad como en popularidad y ventas. La banda había encontrado una mina de oro en su ingeniosa y colorida puesta en escena y en su singular sonido pop rock.
Este año Flaming Lips dan un brusco giro a sus andaduras publicando ‘Embryonic’, primer disco doble de la banda que apuesta a un sonido más denso y pastoso, mucho más maduro y también espeso, repleto de matices subterráneos y cuidadosamente distorsionados, y que a pesar de ser bastante atrevido en su arriesgada apuesta, ha sabido conquistarnos con una explosiva lista de canciones que hipnotizan desde su primera escucha.
“Convinced of the Hex” retumba en los oídos como una marcha imperial de gusanos alardeando encima de un cadáver, parecido a “The Sparrow Looks Up at the Machine”, donde la pócima secreta recae en la inusual tibieza que Coyne otorga a su voz. El bajo de Michael Ivins prevalece a raíz de un sonido agresivo y de certeros riffs que magnetizan y aprisionan al auditor, y alcanza el protagonismo no solo en los temas más característicos del disco, sino que en toda su estructura temática. El climax de esta idea muy bien desarrollada se deja ver en la espacial gema llamada “Watching the Planets”, definitivamente el mejor track de ambos lados.
En “Aquarius Sabotage” o en la instrumental y muy experimental “Scorpio Sword”, el estampido de sonidos huele a proyectil en llamas, y nos recuerda a cualquier tema del ‘At War with the Mystics’, pero bajo el filtro de una arcillosa capa que empalidece una explosión de ruidos lejanos y ocultas. Y es que en ‘Embryonic’ hay rabia, pero es una rabia manejada con sobriedad y destreza. Nunca los Flaming Lips habían sonado tan iracundos y a su vez iluminados –como por linternas de cascos- como en “See the Leaves” o en “Worm Mountain”, tema potenciado por los chicos de MGMT, quienes aportan más reverberación a la ya rebosada línea de saturaciones y aplastantes baterías, un verdadero concierto de metralletas y bombas atómicas que encuentra la paz en su inesperado desenlace.
Por otra parte, en su amplio tracklist el disco contiene canciones más sutiles y serenadas, y aunque el sonido a alcantarilla es constante, la mezcla de crear algo mágico con ruidos sucios y ásperos funciona de maravillas en la otra faceta del disco. En esta sección el genio de Steven Drozd aplica con amplio conocimiento instrumental, los adornos precisos para relucir destellos de manera intermitente, donde resaltan la introspectiva “Evil”, la mágica ensoñación de “If” o la fantástica “I Can Be a Frog”, cuya presentación en vivo deja abierta una peculiar la participación de la audiencia, gracias a la contribución de Karen O (Yeah Yeah Yeahs), quién también acompaña a la banda en la antes mencionada “Watching the Planets”.
Deslizándose más por los salvajes y siempre abiertos escenarios del rock, ‘Embryonic’ da comienzo a una nueva década creando una atmósfera claustrofóbica, un pantano sorprendente, un excelente y altamente recomendable disco. Es así cómo una banda en realidad debería avanzar: explorando cada rincón de sus aptitudes, cambiando de carcasa una y otra vez, retozando con los elementos que los vuelven inigualables, y concibiendo a raíz de ello diferentes formas de crear y jugar con la música. Flaming Lips es un verdadero ejemplo de banda.
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Excelente el último disco
Excelente el último disco de los F. Lips... Sinceramente, de otro mundo !!!!