Explosiones de coches bomba causaron el martes la muerte de al menos 127 personas y 440 heridos, en el corazón de la capital iraquí, en ataques que apuntaron a edificios de Gobierno, a pesar de las fuertes medidas de seguridad.
Las bombas, la mayoría de ellas detonadas por atacantes suicidas, fueron un brutal recordatorio de la potencia que tiene la persistente insurgencia iraquí, de cara a las elecciones que se realizarán el próximo año y a una licitación de contratos de yacimientos petrolíferos este fin de semana.
“Habíamos entrado a una tienda segundos antes de la explosión, el techo se derrumbó sobre nosotros y perdimos conciencia. Luego escuché gritos y sirenas por todas partes”, relató Mohammed Abdula Ridha, uno de los 197 heridos de una serie de al menos cinco explosiones.
Mientras el humo se elevaba y sonaban las sirenas, trabajadores de emergencia comenzaron a remover los cuerpos e ingresarlos en bolsas negras.
Un atacante suicida hizo estallar su vehículo en el estacionamiento de un juzgado, después de pasar por un puesto de control, informó la policía.
Otra explosión impactó a un edificio temporalmente utilizado por el Ministerio de Finanzas, después de que sus instalaciones fueran devastadas durante un ataque con bomba en agosto No quedó claro inmediatamente si esta explosión involucró a un atacante suicida.
Una tercera explosión fue causada por un atacante suicida que se inmoló en su automóvil cerca de un centro de capacitación para jueces.
La primera explosión ocurrió aproximadamente 30 minutos antes que las otras cuatro en Doura, un sureño distrito de Bagdad. Fue provocada por un atacante suicida con bomba en un automóvil cargado de explosivos.
El Ministerio del Interior y el del Trabajo estuvieron entre los edificios atacados.
Un asesor de seguridad nacional iraquí, Mowafaq Al-Rubaie, manifestó que Al Qaeda en Irak era responsable de los ataques. Y explicó que objetivo de la red era tratar de mostrar que el gobierno no podía proteger a la población y disuadir a los iraquíes de votar en las próximas elecciones.
Las autoridades ya se han comprometido a incrementar las medidas de seguridad para proteger de una mejor manera la capital.
Corresponsales aseguran que a pesar de ocasionales ataques masivos, los insurgentes suelen realizar ataques a menor escala contra objetivos tales como mercados, mezquitas o escuelas.
Las cifra oficiales muestran que la violencia en Irak ha disminuido en general en los últimos 18 meses. Los números también indican que en el último mes murieron 88 civiles, el nivel más bajo desde la invasión estadounidense en 2003.
El Ministerio de Petróleo de Irak dijo que no cancelará una licitación de yacimientos petrolíferos programada para el 11 y 12 de diciembre, a la que altos ejecutivos de las principales compañías petroleras del mundo asistirán.
Los acuerdos son vistos como cruciales para los esfuerzos iraquíes de generar el dinero necesario para reconstrucciones nacionales, después de años de guerra y destrucción.
Las bombas representan las primeras grandes explosiones en Bagdad desde el 25 de octubre, cuando dos enormes camiones bomba mataron a 155 personas en el Ministerio de Justicia y en la sede central del gobierno de la ciudad.
El domingo el Parlamento había aprobado una resolución que allana el camino para la elección general en febrero. Y el martes el Consejo Presidencial fijó el 6 de marzo como fecha de las elecciones, no para el 27 de febrero como se esperaba.
Fuentes:-
BBC
Reuters
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