Antofagasta en 100 palabras premió a escritores locales
Mas de 2.000 cuentos se recibieron en esta nueva versión de Antofagasta en 100 palabras. Una tertulia donde se premió a los mejores, con la narración de Héctor Morales, la música de Manuel García y nuestra región como protagonista.
“De lo que es un desperdicio”, resultó ser entre un total de 2.045 cuentos breves recibidos, el ganador del concurso literario Antofagasta en 100 palabras.
Guillermina Bustos, es la ganadora del certamen de este año. Madre y mujer nortina de 70 años, nos regala en una línea un viaje nostálgico y sensible de un personaje anónimo:
De lo que es un desperdicio
“Nació y murió en Antofagasta y nunca fue a los patitos de la Av. Brasil”.
Así de simple son las palabras que lo dibujan, tal vez lacónico, pero que dice mucho y nos identifica a todos como ciudadanos e hijos de la Perla del Norte.
Ayer se realizó en el patio central de la Fundación Minera Escondida la premiación de los cinco cuentos ganadores. El evento contó con la participación especial en la lectura de los relatos, del popular actor de televisión y cine Héctor Morales, y el acompañamiento en guitarra en manos del cantautor ariqueño, Manuel García, quien también deleitó a los asistentes con un par de sus canciones mas conocidas; éstas estuvieron muy adecuadas al evento por sus bellos versos llenos de reflexión y poesía.
Los cuentos
Conozcamos los otros cuentos ganadores que pasarán a ser parte de nuestra memoria colectiva literaria, los cuales fueron ilustrados como ya es tradición por el destacado dibujante Alberto Montt, y que serán difundidos masivamente a través de diferentes formatos, tanto en la vía pública como en los medios de prensa escritos y vía internet, también en calendarios y magnetos que se regalaron en la ceremonia al público asistente:
“La chela lira”- Premio al Talento Joven
La puerta que conducía a la habitación de descanso se abría. Pasaban horas antes de que ella, la residente, soltara el pincel que amaba como a su vida. Se sentaba bajo los cuadros de Nemesio Antúnez que yo solía mirar. En su mano un café recién servido y en el cuello una larga bufanda con plumas moradas, que ella llamaba su inspiración. Encendía la luz, pues ya caía el sol, y nos relataba sus historias por el mundo hasta que el reloj marcaba las diez. Tomaba su pincel, nos sonreía y volvía a trabajar. (Angelina Alfaro, 15 años, Antofagasta).
“El goleador” – Mención Honrosa
Armando es de esos niños prodigio con la pelotita. Para él no existe el norte ni el centro ni el sur cuando se trata de jugar. Los arcos tiemblan cuando lo ven venir. Un día se dio cuenta de que le faltaba una portería por vencer. Fue donde su padre y le dijo: “Papá, llévame a la Portada”. (Pablo Toro, 27 años, Antofagasta).
“Pisando firme y volando alto” – Mención Honrosa
Pasaron por el Mercado para comprar las cosas del almuerzo. Sabían que en la casa había un paquete de arroz. Ya entando en el paradero, se dieron cuenta de que se hacía tarde y que las bolsas cortaban sus dedos. Ella y los niños se subieron a una 7, la que llega más alto en la ciudad. Se bajaron donde siempre y comenzaron a caminar lentamente. A los tres se les empapaba el cansancio en la espalda. Claudita iba como flotando cuando preguntó: “¿Mamá, por qué vivimos tan arriba?”. “Camina no más, hija, que éste es un atajo al cielo”. (Lesly Prieto, 25 años, Antofagasta).
“Remolinos de tierra” – Mención Honrosa
A esa hora en que los cerros de Antofagasta cambian de color, los vientos marinos se van a jugar por las quebradas traseras. Se visten de remolinos de tierra que juguetean persiguiendo trenes cobreros. Cuando se cansas, se duermen en cualquier convoy. Al final alguien los despertará en un puerto o en altamar. (Higinio Cortés, 57 años, Antofagasta).
Historia del 100 palabras
Este concurso literario es el más masivo que se realiza en Chile, y nació con el “Santiago en 100 palabras” el año 2001, organizado por Fundación Plagio, Minera Escondida y Metro de Santiago. Una década ya ha cumplido este concurso, cuyo objetivo principal es incentivar la creación literaria y el género de micro cuento en nuestro país. El significado que tiene para los autores el hecho de vivir en una gran metrópoli y las historias que se entrecruzan día a día entre quienes viven en Santiago, vivencias y anécdotas personales, la vida de anónimos transeúntes o de gente común y corriente que trabaja en las calles, o cualquier cosa alusiva a la ciudad, se transforman en los protagonistas de los relatos. Pero el desafío no es menor, poder contar ya sea en una línea o en un máximo de 100 palabras un cuento que tenga sentido y calidad literaria.
Con el tiempo el concurso creció y es considerado como uno de los fenómenos de participación mas importantes de la literatura chilena. Tanto la ciudad de Iquique como Antofagasta solo cuentan con dos versiones, recién está en pañales pero se ha logrado crear una red de seguidores y la adicción a querer participar en esta entretenida modalidad de concurso por internet. Por nombrar una cifra, la convocatoria del Santiago en 100 palabras del año 2010, tuvo una participación record de 44.784 cuentos, lo que demuestra con creces el éxito de sus organizadores que con el tiempo los motivó a descentralizar de la capital el concurso, implementándolo en las regiones del norte de Chile.
Carmen García, directora de Fundación Plagio, comentó en la premiación que esta iniciativa “es una invitación a dar a conocer los imaginarios y particularidades de la región” a través de la belleza de la palabra. La idea es seguir creciendo y perdurar en el tiempo, y para el próximo año se pretende incluir una nueva ciudad concursable pero del sur de Chile aún no determinada.
Recordemos algunos de los títulos ganadores de anteriores versiones: “La desordenada”, de Nathalie Moreno, (2009, Santiago), “Nadan”, de Begoña Ugalde, (2010, Santiago); "La receta”, de Gabriel Becerra.(2010, Antofagasta); “ABUELO CHINO”, de Patricia Carvajal, (2011, Iquique). Todos estos cuentos y muchos mas pueden ser encontrados en internet. Los animo a leerlos, descubrir y apasionarnos con este género del micro cuento que cada día gana mas adeptos y yo soy uno de ellos.
Para terminar esta nota, quiero contarles que Guillermina Bustos la feliz ganadora nos dijo que su querida nieta Amanda, de 14 años, fue quien la incentivó a escribir, que las ideas surgieron entre las dos, mandaron cinco cuentos y resultó uno de ellos ganadores. Y no quisiera dejar de mencionar que los connotados escritores antofagastinos Sergio Gaytán, Hernán Rivera Letelier y Patricio Jara, fueron los jurados encargados de elegir los cinco cuentos ganadores de esta segunda versión de Antofagasta en 100 palabras.
Con este ejemplo quiero cerrar la nota diciendo que este concurso no sólo fomenta la creación literaria sino que hace abrir espacios mas íntimos de conversación y unión dentro de las familias en torno a un objetivo tan hermoso como es darle un sentido estético y mágico a la palabra para contar algo. No existen límites de edad ni profesión ni oficio ni nada para comenzar a desarrollar nuestros talentos y habilidades literarias, como es el caso de la nieta y la abuela, que las sorprendió gratamente la noticia de ser las ganadoras de este concurso. A mí también me sorprendió porque yo a ellas las conozco hace muchos años, y les tengo un enorme cariño y las felicito de todo corazón. A lo mejor el 100 palabras es el puntapié inicial para trazar el camino de muchos talentos anónimos en la senda de la literatura. Por eso se agradece la instancia.








