Los discos que no te atreves a escuchar: Motis – Le Prince Des Hauteurs (2004)

Notable disco debut de Emmanuel Tissot que revitaliza y le hace justicia al género prog folk con la mezcla equilibrada de influencias de los 70 y tendencias contemporáneas
Imagen de Iván Ávila
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01 de Junio, 2011 08:06

No hemos tocado demasiado en este espacio el tema del folk-rock, aunque no sé hasta que punto sea necesario profundizar en un género que muchos de ustedes conocen incluso inconscientemente, sobre todo cuando en Chile tenemos a uno de los representantes más preclaros del género, Los Jaivas, quienes nos han regalado una de las obras cumbres de esta mezcla tan diversa, rica y asombrosa que surge de la mezcla entre el rock y las raíces folclóricas particulares y representativas de cada pueblo. Me refiero, por supuesto, al festejado Alturas del Macchu Picchu, aplaudido a nivel mundial por su calidad. 

Pero hoy no hablaremos de Los Jaivas. Hablaremos de un nuevo representante del folk-rock, aunque sería mejor acotar el género y dejarlo en algo así como prog-folk, debido a las características de la música de Motis, cuyo primer álbum, Le Prince Des Hauteurs, editado el 2004, es un excelente ejemplo de renovación en un género que a veces, parece agonizar, pero que de vez en cuando, vuelve a respirar gracias a trabajos como este. 

Motis no es una banda, sino que el nombre bajo el cual el multiinstrumentista francés Emmanuel Tissot agrupa sus interese musicales para darlos a conocer a la audiencia, ahíta de sonidos frescos y transgresores. Tomando raíces bretonas, vastas influencias medievales y no pocos ingredientes de las mejores épocas de las legendarias bandas galas Ange y Malicorne, Tissot logra procrear producciones que navegan entre la poesía de los bardos, sonidos inevitablemente barrocos, atmósferas de selecto prog y composiciones que concentran sonidos que navegan por diversas épocas, estilos y sensaciones. 

Después de grabar dos discos que no tuvieron difusión, Motis se reunió con el baterista Rémy Diaz y su hermano Florent Tissot (flauta y guitarra eléctrica) para producir su tercer disco y el primero que sería publicado, Le Prince des Hauteurs, el año 2004. 

El álbum parte con la volátil Roman de Renard, tema que a sólo unos segundos de haber comenzado, nos lleva a recordar las mejores épocas de Ange y del prog folk francés de los 70. Tres secciones rítmicas se mezclan ágilmente para entregarnos un opening por momentos sutil, por momentos esplendoroso.Chanson à boire tiene características más modernas, aunque mantiene una atmósfera de ensoñación marcada por el sonido de la guitarra eléctrica y el mellotron que corre como un río místico bajo la voz y la guitarra acústica de Emmanuel Tissot. Si eso le sumamos unos pasajes de flauta traversa y un ágil base rítmica, tenemos otro tema de envidiable factura. En seguida aparece Prince des hauteurs, que mantiene el ritmo casi tribal del tema anterior, pero que deriva hacia una raíz con sabor a chanson française entreverada con sendos pasajes sinfónicos y tenues atmósferas en donde la voz de Tissot adquiere ribetes épicos. 

Sorcellerie aparece oscura y fría, como una bosque lleno de hadas. Otra vez, el mellotron se levanta como un velo sónico que decora con tenebrosas atmósferas una canción que vuelve a rememorarnos las mejores épocas de Ange, con pasajes tan hermosos como tortuosos. A continuación aparece Le rire et l'épée, otra pieza que nos recuerda el clásico sonido de la música francesa de mediados del siglo XX, con tenues toques prog que la convierten en una canción sencilla, pero aún así nostálgica y flotante. Le temps, la terre et l'homme regresa al folk más puro y honesto, con algunos toques contemporáneos que convierten a la composición en una pieza fresca y contundente. 

Les damnés es otra de las piezas más logradas del álbum. Otra vez la oscuridad forma parte fundamental de la composición, aunque en esta ocasión, Motis despliega una andanada de melodías que se entrelazan en torno al sonido preponderante de la guitarra acústica y las percusiones. En Dans dix jours, un an, ou six mois volvemos a encontrar raíces medievales marcadas por la percusión, aunque el tema deriva en una ágil melodía que no deja de ser nostálgica y que por momentos, deriva en el más refinado prog sinfónico.

El disco comienza a cerrar con Les sirènes, otra pieza que navega por aguas sinfónicas, barrocas y folclóricas, secciones que forman una atmósfera otra vez, liderada por una de las mejores performances vocales de Emmanuel Tissot y el background sonoro que entrega el mellotron. Sencillamente, memorable e ideal para abrir paso a L'éveil des gargouilles, otra de las piezas que extrae del sonido de Ange, una atmósfera tensa y profunda, otra delicia prog folk que pone los pelos de punta. Y para terminar, Cornemuse, un epílogo bretón pleno de gaitas y percusiones… Final redondo para un disco que revitaliza un género muy de capa caída en los últimos años y que Motis rescata y reverdece. Si bien no todas las orejitas disfrutarán de este macizo álbum, es más que recomendable para adentrarse dentro del maravilloso mundo del folk y a los que tienen más de cincuenta, más de un recuerdo le traerán de tiempos musicales si no mejores, a lo menos, añorados…

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