Objetivos del Milenio: La suma que no cuadra

La Universidad de Chile a través de su Instituto de Asuntos Públicos (INAP) publicó a finales del 2013 el Informe País sobre el Estado del Medio Ambiente en nuestro país, cuyos resultados se asemejan a la situación global.

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06 de Febrero, 2014 10:02

Una buena noticia para la humanidad:el informe del 2013 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) demuestra que ha habido grandes avances en muchos de ellos, principalmente en el combate a la pobreza. A modo de ejemplo, entre los años 1990 y 2010 se redujo en alrededor de 700 millones la cantidad de personas que vivían en situación de pobreza extrema en el mundo.

También avanzaron considerablemente las metas relacionadas con el acceso a agua potable, saneamiento y viviendas duraderas. Más de 2.100 millones adicionales de personas hoy cuentan con fuentes mejoradas de agua potable, aunque más de 180 millones de personas todavía deben recurrir a cursos naturales para satisfacer sus necesidades diarias. 1.900 millones de personas lograron acceder a baños, letrinas u otras instalaciones sanitarias. A pesar de ello, falta sumar a otras mil millones de personas para cumplir con la meta al 2015. En los países en vías de desarrollo, 863 millones de habitantes dejaron de residir en asentamientos precarios. Sin embargo, la cantidad de habitantes en poblaciones y barrios marginales a nivel mundial sigue en aumento, debido principalmente a la migración rural-urbana: 650 millones en 1990 y 760 millones en 2000. También son alentadores los datos sobre la cobertura de las áreas protegidas marinas y terrestres: entre 1990 y 2012, incrementó  el 8,9% al 14,6% de la superficie terrestre y el 4,6% al 9,7% de las aguas costeras hasta las 12 millas marinas.

Sin embargo, el informe destaca que una de las áreas que necesita mayor atención es la de la sostenibilidad ambiental. Reflexiona sobre la dificultad de cumplir las metas relacionadas con la protección de los recursos naturales, así como de diversidad biológica. De hecho, la masa boscosa ha disminuido; la emisión de gases de efecto invernadero se ha incrementado considerablemente en las 2 últimas décadas; la riqueza marina ha disminuido a causa de la sobreexplotación más allá de sus límites biológicos.

Resulta evidente que, en la medida que el ecosistema planetario se deteriora, será imposible seguir sosteniendo los mejoramientos en la calidad de vida de los crecientes grupos poblacionales.

La situación en Chile

La Universidad de Chile a través de su Instituto de Asuntos Públicos (INAP) publicó a finales del 2013 el Informe País sobre el Estado del Medio Ambiente en nuestro país, cuyos resultados se asemejan a la situación global: el país ha dado reconocidos pasos en la superación de la pobreza así como en el acceso a mejores condiciones sanitarias de la población. Sin embargo, en casi todos los objetos de estudios, los resguardos han sido insuficientes para hacer frente a las crecientes presiones sobre el medio ambiente.

Por ejemplo, si bien se han experimentado avances en la disminución de la contaminación en el Región Metropolitana, a pesar de las medidas de control de emisiones adoptadas tanto de fuentes fijas como móviles, durante 2013 se debió declarar zona saturada a Rancagua, como la ciudad más contaminada de Chile, y  a Temuco y Padre Las Casas donde el uso de la leña ha generado altos índices de CO2.

Con respecto a la disponibilidad del agua, el Informe advierte que se intensificará el déficit en el norte y la zona central, así como la reducción de la masa de hielo de los ventisqueros. Y sostiene que "el manejo inadecuado de las cuencas ha creado problemas de agotamiento de napas y de desequilibrios de uso, agravado por una ley de propiedad de los derechos que evidencia serias falencias".

Por su parte, el bosque nativo continúa disminuyendo a las mismas tasas de las tres últimas décadas. El informe declara que anualmente se pierde masa boscosa nativa debido a la sustitución por plantaciones forestales y por uso insustentable de leña. Gran parte del suelo experimenta creciente erosión y degradación por contaminación química y biológica, por agotamiento de nutrientes, y por salinización, así como por expansión urbana.

El panorama fue resumido por el director del Centro de Análisis de Políticas Públicas del INAP, Nicolo Gligo: “Tenemos menos suelo, tenemos menos bosque, tenemos menos agua y agua más contaminada, los ecosistemas marinos decrecen, es decir, estamos perdiendo nuestro recurso natural, nuestra casa se está achicando”.

En síntesis, el crecimiento económico y el acceso a modos no sustentable de producción y consumo han generado impactos crecientes en el patrimonio natural del país, por lo que es urgente equilibrar la ecuación y avanzar en un nuevo ordenamiento ambiental y territorial, aumentar la investigación, perfeccionar los instrumentos de respuesta, y, muy especialmente, instaurar canales efectivos de involucramiento de la comunidad.

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