Política fashion: entre obstruccionistas leninistas y populistas neoliberales
Mucha pelea, cuña incendiara, irritación para terminar sentados en la misma mesa y muertos de la risa. Claro, después de las risas y bromas de ayer ¿entenderán como positivo el griterío mediático entre Pablo Longuiera y Camilo Escalona en el Senado?.
Correcto, podrá no ser muy sexy hablar de ideologías (anacrónico dirán otros) pero a la luz de los eventos y señales que la industria política lanza a los contribuyentes, no tengo dudas sobre las dificultades que traerá la desaparición de las definiciones, el conflicto de ideas y los debates informados. Por ejemplo: aprovechar la rabia y angustia de la chusma aspiracional para fundar enfoques oportunistas sin hacerse cargo del daño estructural que provocan (Hidroaysén, estudiantes, voto voluntario, entre otros) es anticipo inequívoco de aquello.
Como les habrán advertido los encuestadores a los ecopolíticos polillas, las personas no están en contra o a favor de un tema determinado, porque Dios es grande o el panfleto los impactó. No, la rabia de existir (de éxito si no entendió la ironía) es generalizada, transversal y carente de dogmas. La incertidumbre sobre todo y todos provoca que, a la menor provocación, estalle la chusma, bien o mal, dando a los obstruccionistas leninistas y populistas neoliberales la vitrina que tanto creen necesitar ante un electorado ahora sin obligación de votar.
La farandulización de la política nos lleva a comentar si el Presidente Ricardo Lagos envió con anticipación a su publicación en Twitter la excusa para no ir a almorzar con el Presidente Piñera o si la Senador Ximena Rincón hace publicidad al programa de su hermana al decir que no sabe en qué mundo vive la Ministro Ena Von Baer ante unos dichos de esta última sobre la apertura de la oposición al dialogo.
Mucha pelea, cuña incendiara, irritación para terminar sentados en la misma mesa y muertos de la risa. Claro, para los que conocemos la cocina de la política entendemos el código, pero dejan turulatos (sin entender) a los que se suponen “van a ir a buscar”. ¿Qué creen qué pensará una persona promedio al escuchar a dirigentes políticos condenar a las penas del infierno a los que aprobaron Hidroaysén cuando a la fecha se han aprobado más de 40 proyectos a carbón sin que se les moviera ni una pestaña?. Después de las risas y bromas de ayer ¿entenderán como positivo el griterío mediático entre Pablo Longuiera y Camilo Escalona en el Senado?.
Otro ejemplo, triste y peligroso, del poder que empieza a tener la política industrial es el anuncio del Gobierno sobre que Carabineros no utilizará gases lacrimógenos hasta que se determine si el irritante es perjudicial para la salud, sin que nadie repare que por más de 50 años han utilizado las mismas y que las piedras, botellas y palos lanzados al cuerpo con frenesí por los pobres manifestantes, seguramente si lo son. ¿Se entiende el punto?.
Entender que para administrar el país e influir en el bienestar de sus habitantes NO ES REQUISITO ser chorigüeña onda es algo que espero vayan asimilando mis compatriotas, ojalá antes de que sea demasiado tarde. Y es que no es de extrañar (y hasta lo justificaría) que con los modelos, conductas e informalidades de nuestra nueva industria política, las personas prefieran quedarse en la casa el día de las elecciones.
Ojo, no se trata de ser un tonto grave. Sólo que hay momentos y lugares para todo.
Les dejo un abrazo gigante y que tengan un muy buen fin de semana.
Matías Carrozzi
Sociólogo
FOTO: Julián Ortega Martínez http://www.flickr.com/photos/julianortegam/4669049987/sizes/m/in/photostream/


