La historia del Hospital Regional de Antofagasta y la crisis de las bacterias

El brote de bacterias en el Hospital de Antofagasta es sólo consecuencia de un problema que se arrastra hace años. La falta de presupuesto y las malas condiciones del recinto han ocasionado una crisis que las autoridades deben resolver urgentemente. Por Hugo Benítez Cáceres.

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16 de Junio, 2012 23:06
Falta de presupuesto es el principal problema.
Para entender un poco lo que pasa hoy con el Hospital Regional de Antofagasta, principal recinto hospitalario de la región, hospital de referencia Supra-Regional de la Macro zona norte, título que a veces dadas las circunstancias le hace poco honor a realidad.
No debemos olvidar que este Hospital atiende al sector público de la salud de toda la región  y cuenta para esto con un presupuesto cercano a los 28 mil millones de pesos, pero que es insuficiente, le faltan cerca de 5 mil millones.
 
Es por lo anterior que una deuda hospitalaria es explicable en parte por el déficit financiero inicial,  pero indudablemente en este caso está asociado a una mala gestión, ya que no es fácil “manejar deuda” en instituciones tan grandes como el Hospital Regional Antofagasta, con mas o menos mil 200 funcionarios y con un evidente déficit de personal de por lo menos 600 personas, para su óptimo funcionamiento.
Por lo anterior no solo se necesita a “los mejores” como dijo por ahí un ministro, sino, se necesita personas con “habilidades” especiales, para convencer a todos, que es lo que se quiere de cada uno de ellos y cuales son las “necesidades” de cada uno tiene para desarrollar su actividad  profesional al interior del recinto hospitalario, acordes a la medicina del siglo XXI, con el fin de lograr “rendir más” de los que normalmente se programa y  para entre todos “impulsar” y sacar adelante este gran barco llamado “Hospital”, por el bien de los enfermos y pacientes que finalmente, son la razón última de la actividad hospitalaria.
 
Entonces es evidente que  ante un déficit o deuda de 3.200 millones de pesos, que crece en aproximadamente 500 mil pesos al mes, hay un verdadero “caldo de cultivo” para que aparezcan infecciones oportunistas. Ya lo vivimos el año 2003 en la unidad de neonatología, con donde se infectaron varios recién nacidos y lactantes, también en ese entonces estábamos con un déficit presupuestario.
 
Recuerdo que en esa crisis fue el propio diputado Manuel Rojas quien interpuso un recurso de protección a favor de los enfermos y en contra de la directora de salud de la época  ¿Hará  lo mismo ahora el Diputado en esta ocasión  ante esta situación, que es aún más grave? ¡Lo dudo mucho!  
 
Este déficit presupuestario o deudas obligan apretarse el cinturón, disminuyendo compras y retrasando pagos, lo que redunda en falta de insumos  como jabón, alcohol, desinfectantes etc. y además se estresa al escaso personal, creándose  un clima laboral adverso y, obviamente sumado a la falta de insumos, relaja las medidas básicas de aseo e higiene. 
Por lo anterior me parece preocupante que el Directoren un programa de la televisión local y tratando de “bajarle el perfil” a esta  grave situación que vive el Hospital Regional, pretenda  responsabilizar  a las “costumbres” de la gente en la génesis y transmisión de esta infección intrahospitalaria. ¡Eso es inaceptable!
  
Las infecciones intrahospitalarias, tienen causas bien definidas y son responsabilidad del recinto hospitalario donde estas ocurren, eso no se puede soslayar.
 
 Causas de infecciones hospitalarias son: 
    
Contacto con una colonia de microorganismos patógenos arraigados en una instalación hospitalaria, contactos con portadores, compartir lugares contaminados, visitantes portadores de infecciones transmisibles, que las trasmiten por el aire  o en contacto con los enfermos hospitalizados, contaminaciones provocas por el propio personal de salud que atiende los enfermos  y una instalación hospitalaria demasiado antigua y difícil de esterilizar.
Pero el recinto ante una infección intrahospitalaria debe hacer algunas tareas:
    
 Existen algunos métodos aplicables, que pueden permitir reducir el número de afectados. 
 
1.-Lo primero es comunicar “oportunamente”  a todo el  equipo de salud del HOSPITAL de la ocurrencia de un “evento”  de esta naturaleza.

2.-Distanciar a los pacientes de los focos de contagio: Minimizar la presencia de visitantes y pacientes en los hospitales, al mínimo imprescindible, extendiendo la asistencia médica al domicilio del enfermo, puede permitir evitar o reducir el contagio con otros enfermos, visitantes, o puntos de infección nosocomial, siempre que, las características del paciente, el tipo de intervención, pronóstico y condiciones de su domicilio lo permitan. También puede requerir la visita ocasional del paciente a su centro de salud, o la colaboración de un familiar o sanitario particular, en el hogar.

3.-Recopilación de datos y análisis: Analizar las características del proceso de hospitalización actual en la sanidad es un paso importante que puede establecer indicadores estadísticos sobre las causas a evitar. 
4.-Refuerzo de la profesionalización del personal sanitario: Otro factor de prevención es disminuir las rotaciones del personal sanitario (eventualidad, sustituciones y cambios de turno), para que de esta manera, también se reduzca la presión asistencial y permita a los profesionales del sector, atender a la prudencia, sensibilidad, y observancia de los protocolos de seguridad y asepsia.[]
 
5.-Pero lo más importante  y básico para  disminuir al máximo las infecciones intrahospitalarias son:
     
La limpieza de un Hospital: Esta se diferencia (o se debería diferenciar) de la que se realiza en otros centros en dos aspectos fundamentales: 
    
Las frecuencias de limpieza deben ser mayores y las tareas deben realizarse con mas minuciosidad, lo que se hace para evitar que los enfermos sufran contagio de infecciones, erradicando de esta manera cualquier foco de infección, creando un ambiente estético agradable para los pacientes del centro, con lo que se sentirán a gusto y mejorará su estado de salud y bienestar. 
La limpieza sigue siendo la mejor garantía de lucha contra la proliferación de gérmenes y bacterias. Según el grado de higiene de cada zona del hospital, que va asociado al riesgo de infección, podemos dividir el centro en tres tipos de zonas:
Zonas de Alto Riesgo: Unidades de cuidados intensivos, unidades de vigilancia intensiva, quirófanos, antesalas a los quirófanos, zonas de hemodiálisis, etc. Estas zonas deben ser limpiadas y desinfectadas en su totalidad de manera escrupulosa y con una frecuencia muy baja. En estas zonas la limpieza y desinfección debe ser total, con periodicidad de varias veces al día (o tras operaciones, curaciones, etc.).
Zonas de Riesgo Medio: Cocina, vestuarios, duchas, piscinas, habitaciones de pacientes, salas de descanso y tratamiento, consultas, etc. Sanitización. Limpieza especialmente cuidadosa con higienizante o desinfectante.
Zonas de Bajo Riesgo: Oficinas, pasillos, halls y escaleras, ascensores, etc. Limpieza eficiente y profesional.
La desinfección a través de la limpieza de una superficie tiene como finalidad el combatir las infecciones aerobias y concretamente las que tienen su origen en el polvo.
Las superficies con las que los pacientes están en contacto pueden convertirse en verdaderos focos de microorganismos patógenos.
Una limpieza frecuente (al menos una vez al día) y desinfección de las superficies es esencial para reducir la diseminación de dichos gérmenes. La importancia práctica de la descontaminación de las superficies debe ser examinada en relación directa con su proximidad al paciente.
Las mesillas, veladores, timbres, interruptores de la luz,  el cuarto de baño (bidé, lavamanos, inodoro, etc.), son superficies que requieren una atención especial.
En un hospital se habla mucho de desinfección, pero muchas veces no se tiene una idea muy clara de lo que esto significa. Debemos saber que antes de aplicar un programa de desinfección se debe haber limpiado adecuadamente las distintas zonas y que esta debe ser metódica y  con un plan elaborado previamente.
POR ÚLTIMO:
                       
LA ENTIDAD DE SALUD DEBERÍA RESPONDER INDEMNIZANDO AL PACIENTE CONTAGIADO Y SUS SECUELAS, sin pretender eximirse de responsabilidad ni por caso fortuito, ni argumentando que es el propio paciente quien se genera la infección por sus propios gérmenes, como es usual. 
MIS SALUDOS Y MIS RESPETOS
DR. HUGO BENÍTEZ CACERES
CONCEJAL IMA

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