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Martes 13 travesti: Testimonio de violencia de una trans

16 Octubre 2020

¿Caí en el juego del patriarcado? Hace rato pos niña, no conozco ser humano que no se vea sometido a los dictámenes del cielo, de dios, el barbón, el entronizado.

Germán Stieches >
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Por Germán Stieches. Poetisa.

Vivo en la casa de mi abuela. La casa donde nací. En avenida Bonilla y Nicolás Tirado, una esquina muy concurrida del barrio quizás más estigmatizado de Antofagasta.

Tengo casi treinta años, de los cuales he vivido creo que sólo 4 fuera de esta ciudad. Ostento orgullosa las marcas de arsénico en mi piel que así lo prueban.

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En una de las esquinas de la misma cuadra en la que está mi casa, aproximadamente a 50 metros, hay una panadería, atendida a veces por sus dueñas, a veces por las mismas trabajadoras desde hace 10 años. Algunas de ellas hasta me vieron de bebé, y por lo demás desde el inicio de esta pandemia, he asumido tímidamente el papel de principal cuidadora de mi sobrino, de sólo 1 año y meses. Por lo que más o menos dos veces en el día salgo yo, con un coche totalmente protegido o con el bebé mismo con su mascarilla a comprar. Mis días han transcurrido desde la metamorfosis de adaptarme a los horarios de un bebé, a ser una madre postiza totalmente funcional y que conoce en detalle las mañas y carateristicas de Roberto. He hecho ejercicio, y aunque al comienzo como todas estuve desorientada y angustiada por el miedo al corona, poco a poco he puesto mis rutinarios días al servicio de la maternidad.

MARTES 13

Era martes 13 de Octubre. Mi hermana, la madre de la preciosura del sol llegó a eso de las cinco de la tarde, yo estaba acostada con el bebé, despertando de una siesta, vestida como se puede vestir una en estas condiciones. Al llegar nos ponemos de acuerdo en las compras para tomar el té y yo voy a comprar, esta vez ya sin el bebé. Compro en la panadería y al volver a mi casa y en esos escasos pasos se me acerca uno de los limpiautos, me dice desde cerca y comienza a caminar junto a mi "Te tengo puro resentimiento maricón culiao, te voy a sacar la conchetumadre".

Lo primero que se me viene a la mente, es esta rabia totalmente animal e instintiva de sentirme vulnerada en lo que territorialmente toda mi vida asumí como "mi espacio". Demás está decir que no me atrevo a considerarme completamente una mujer trans, pero mi devenir no está condicionado por esta urgente necesidad de etiquetarnos. Mi actuar, mi transitar siempre ha sido por la senda de la femeneidad postiza, de esta vereda donde y,  ya de persona mayor comprendí, la sociedad me posicionó. Donde mi sola existencia perturba a la mayoría de las personas que no me conocen, donde mi sola expresión humana les es molesta a gran parte de esta sociedad.

Esto, también necesito aclarar nunca ha sido impedimento en mi vida. Mi familia si quiera se preocupa por charlar lo que haga con mi deseo erótico, mis amistades y la mayoría de mis relaciones laborales se han desarrollado de forma normal. No quiero cargarle más lástima a la partícula trans, es posible, porque la sociedad me ha dejado saborear un poco del mundo sin categorizar del cuerpo.

Todo esto, mientas la burbuja que tanto mi familia, como mi entorno y yo misma creamos, no se rompa.

FACEBOOK

Posteo en facebook mi miedo y mi desesperación al verme amenazada en la puerta de mi casa, por un tipo que todos los días pide plata y comida en la panadería y en las casas del barrio. Me veo yo, una vecina de toda la vida, quien se conoce el nombre de por lo menos un habitante de cada casa en mi pasaje, quien nunca ha tenido un problema con nadie, quien no debe un peso en el almacén, quien por lo demás comparte lazos sanguíneos con más de alguna familia a menos de cien metros, intimidada por un tipo desaseado, con vino y pasta base encima, por el simple hecho de ir a comprar pan.

Mi entorno cercano y lejano, mis amistades y mi familia se puso en alerta inmediatamente y estuve de ahí hasta que dio la noche, charlando y respondiendo mensajes de contención. Mis pensamientos por otra parte, vacilaban desde la victimización máxima a una rabia que desde hace muy poco tiempo estoy pudiendo al menos reconocer. Una rabia incontenible, unas ganas asesinas de desquitarme con ese tipo por todas las veces que me golpearon en la calle, con las manos y con herramientas, de las innumerables veces en que me asaltaron por andar sola, de todos los hombres que siempre me han visto como un objeto herible, como una cosa a la cual dañar, un artículo que merece por decreto social el ser depositadero de toda la mierda del patriarcado capitalista, tipos desconocidos, siempre hombres. Siempre heterosexuales, siempre machos alfa que no dudaron la oportunidad de mostar frente a una contendiente totalmente "inferior" su parte más agresiva. Lo que yo veo como una simple y primitiva forma de la descarga de líbido. Me gustaria mucho aprovechar esta instancia y plantear ya no desde el punto de vista miserable y amarillista la violencia ejercida hacia nuestra comunidad y con respeto me apropio del orgulloso prefijo "Trans". No tengo grandes palabras u ostentosas explicaciones, salvo lo que yo he visto en mi corta vida como un actuar general. Estos "machos" no pueden resistir su líbido, sus ganas de protagonizar la historia de un hombre poderoso, que amedrenta, que tiene PENE, que tiene un FALO que HIERE, un falo que DESTRUYE. También he aprendido a quererme con el tiempo, a valorarme, y me ha ayudado mucho entenderme, sentirme bonita. Reconocerme bella, con rostro armónico, con unos ojos bellos, con una silueta y un color de piel hegemónicamente aceptadas y sobre todo con una naturalidad que no dejé a nadie arrebatarme. Tengo el pelo largo, con ondas en el final, digo buenos días en la mañana y hasta luego cuando me despido. Todo lo que un buen macho debe destruir.

Al día siguiente, me armé de valor, perdón, me armaron de valor, y fui esta vez peinada, con una ropa dispuesta a pasar por el más riguroso examen por si pasaba algo y terminaba en el hospital. Peiné al bebé y le vestí hermoso, tomé el coche de paseo para no llevarle en brazos y fui a comprar pan. No había nadie afuera, al entrar charlo con las dependientas y con uno de los dueños, les expongo lo que pasó y elles en su totalidad me dicen que no van a dejar que esto vuelva a pasar.

Esta aunque no lo crean es la única decisión que me hizo llorar. No tengo realmente ganas de hablar esto con mi comunidad, pero una buena persona amiga, una buena amiga travesti me dice, realmente es impactante lo que tenemos que estar dispuestas a afrontar, lo que estamos condicionadas a aceptar como realidad: "Amiga, avisa al tiro a los vecinos, viste que si el wn te mata van a andar diciendo que estuviste con él, o que andaban en líos de drogas, de pasta, tú sabís po amiga, que cuando nosotras salimos en el diario, ALGO SIEMPRE ANDABAMOS HACIENDO"

(necesito cambiar de tema)

MANOS

Entre todas las manos amigas que recibí, muchas eran de hombres heterosexuales, aclaro que esto no es sinónimo indefectible de macho. Muchos claramente me ofrecieron la violencia. El escarmiento "este wn sabe con quién la hace" "no te preocupes que no te va a quemar la casa" "no te compres una pistola hermanito, no caigas en eso".

Me ofrecieron por otra parte aprender defensa personal. O sea, además de preocuparme por mis problemas, por lo dificil que se ha tornado hace arte en estas condiciones, además de pensar en los chicos que me atormentan, además de pensar en mis conflictos, en mis vacíos, en mis miedos, entonces tengo que armarme de tiempo, de una rutina que cambiaría toda mi vida siendo su principal motor el aprender a defenderse de otros seres humanos. Peso 47 kilos, y mido 165, entonces debo suponer que el primer consejo que recibiré es ponerme en forma y sumarle a todo este conflicto mi crónico problema para engordar. Debo en síntesis priorizar mi sobrevivencia en post de en un futuro vivir.

Es lógico que ahora mi ya (nuestra) coartada libertad de tránsito, se vea ahora nuevamente entorpecida e irónicamente lo escribo debido a que "sería EXPONERME, salir en estas condiciones y volver sola". Es obvio que ahora debo pensar en una solución totalmente molesta y que entorpece todas mis ganas de sentir alegría y tranquilidad, debo poner en funcionamiento calorías que no me sobran en pensar cómo defenderme de un delincuente, sumido por el azote de la pasta base esperándome en la puerta de mi casa.

BARRIO

Hace unos meses atrás y en otro rincón de mi polémico barrio, iba pasando a eso de las 14hrs y tengo la mala ocurrencia de pasar fuera de una casa en construcción. Obviamente mi presencia fue más importante que edificar una casa y una lluvia de improperios me llegó, no habiendo si quiera almorzado aún, ya me desayuné las más asquerosas insinuaciones de 30 hombres, a plena luz del día, frente a menores y señoras paseando, donde claramente denostar una presencia ficticiamente femenina fue más importante que la mente de una niño de 8 años, quien como en la sabana africana, solo puede aprender mirando a los monos mayores. No me perturbó el sueño, pero me hizo pensar nuevamente en el falo. En este accesorio que aparentemente no tengo. Y me dije....

¿Cuántos disparos al aire escucho por noche en la Bonilla? ¿Cuánta fuerza de órden público nos visita? (Claro, salvo los 11 de septiembre y los 29 de marzo). Es casi ridícula la proporcionalidad.

Entonces, y me disculpo, sin pedir perdón y haciendome muy cargo de lo que acontinuación escribiré.... ¿No será tiempo de adquirir algo que en este mundo machista me avale? Más que mal la gente no estudia por obtener conocimiento, sino, que reconozcan su esfuerzo.

Así como tuve que abandonar el colegio por culpa del acoso de mis educadores, así como tuve que abandonar mis esperanzas de realizarme como ser afectivo, así como tuve que renunciar al hecho de ser (para les demases) un ano antes que una mente y un corazón. NO.

Mi madre no gastó sus mejores años, el tercio de su calcio y la mitad de sus esperanzas de adolescente para que un tipo que "caga donde come" se atreva a arrebatarme los lindos recuerdos que tengo de este mundo.

¿Y si, me devuelvo donde los constructores y les pego su balazo al aire?

¡Ven pos picodetupadre! Aquí tengo un pico calibre 22 !

¡Andate al toque pastero inculiao o te disparo en una pierna!

O te disparo en la cabeza ¿Tú creís que alguien te va llorar?

No hablo desde la rabia, hablo desde el miedo

"Amiga, si tienes la oportunidad de hacerte de un arma, hazlo, yo quiero lo mismo" "Amiga, hacemos una completada bailable, o bingo si es necesario, pero no queremos llorar otra más" "Amiga estás bien, te pasó algo?" "-Sí amiga, te llamo para contarte que me inscribí en un curso no más" "Amiga, porfa cuidate"

DEBATE TEJANO

Nunca quise entrar en un debate tejano, y estoy consciente que armarme es algo tan duro como aprender a hacer una llave sankaku jime, mi resentimiento finalmente es lo único que me une con mi posible victimario, el resentimiento es como una cuerda, que humildemente y asumiendome del todo mortal, perfectible y herida no me siento capaz de contener, de combartir.

¿Caí en el juego del patriarcado? Hace rato pos niña, no conozco ser humano que no se vea sometido a los dictámenes del cielo, de dios, el barbón, el entronizado, el que escupe fuego y ordena a los hombres coger con sus hijas en su cuerpo teórico, el principal y gestor oficial, redactor de leyes y de todas las cosumbres occidentales.

Yo sólo quiero vivir en paz el resto de días que los demás azotes que sobrellevamos las disidencias nos permitan vivir.

No voy a decirles qué hacer, no podría, ya que apenas puedo con mis decisiones, con mis conflictos y mi deconstrucción social.

Sé que me equivoco, pero estoy dispuesta a terminar mis días en una sección aislada de la cárcel por defenderme, lo que no puedo permitir es que otra madre de una travesti vea como le quitan a la hija que su vejez la va acompañar.

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