Un café con mi amigo Floreal, ese gran ciudadano del Norte Grande

Un café con mi amigo Floreal, ese gran ciudadano del Norte Grande

03 Julio 2020

Sus pausas. Esa pausa y detención que hacía cada vez que nos tomábamos un café para preguntar: ¿cómo estás? Esa pregunta que suele ser tan trivial, y a veces tomada muy a la ligera; pero en él resonaba tan profundo que uno no podía escabullirse en excusas.

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Por Alejandra Rojas Pinto. Directora General de La Huella Teatro.

Entre tanta historia… entre tanto descubrir y estudiar acontecimientos del pasado –encontrando los detalles y las anécdotas más interesantes de la memoria-, es que conocí a un gran ser humano: Juan Floreal Recabarren Rojas.

Sin duda, alguien que iluminó mi camino. Más allá de la investigación, Floreal se hizo fundamental en su labor de aconsejar, de discutir y de reflexionar sobre la realidad.

Y es que hay algo que no podré olvidar nunca.

Sus pausas. Esa pausa y detención que hacía cada vez que nos tomábamos un café para preguntar: ¿cómo estás? Esa pregunta que suele ser tan trivial, y a veces tomada muy a la ligera; pero en él resonaba tan profundo que uno no podía escabullirse en excusas (ni mirar para otro lado). Había que respirar y detenerse a responder.

¡Qué importante!

Como una sola pregunta en una conversación de amigos  podría -más tarde- hacerse tan necesaria.

No imaginé nunca tener que escribir algo como esto acerca de mi gran amigo.

Hoy siento que vamos tan de prisa… casi como en una corrida por llegar a algún lugar.

Hoy, el único lugar es el presente. Pero en este acelere de vida, con ese afán de productividad, fue necesario parar. Pensé que me sentaría en algún café con mi amigo a relatarnos cómo había sido esta experiencia y nos alentaríamos ambos, pero a veces ese tiempo no está más.

Así de lapidario. 

Me falto un café.

Me faltó un café con mi amigo.

Con esa persona linda que siempre subía el ánimo, esa persona que solo puedo escribir cosas buenas, como yo hoy solo puedo referirme a él como un gran hombre y amigo. Un contador de historias. Un enamorado de su mujer Magaly, que partió antes que él...

Un gran ciudadano, sin duda, de la vieja escuela politica, con una ética y amplitud de mente inigualable.

¡Cuánta vida hay en 93 años!

¡Cuántas historias pudo estudiar este gran hombre!

Había en él una generosidad innhata.

Hace un tiempo, iniciamos un viaje juntos en torno a la investigación de la inmigración china en el norte de Chile y para mí fue maravilloso redescubrir nuestro pasado; a veces no tan glorioso, más bien muy doloroso. Y además, en ese proceso, hacer de toda esa historia una amistad… una amistad que hoy debo despedir sin el ritual necesario, preguntándome con eso, cuál es la real importancia de los rituales…

Ya lo decía Antigona, la necesidad de enterrar a nuestros muertos y darle honores, la importancia del abrazo con otros y de esa necesaria conversación acerca de él. Todos los ritos son necesarios. Pero creo pensar que el rito de tomarnos un café era lo más importante  entre nosotros, ¡cuánta vida en un simple café!

Tantos recuerdos lindos, tanto aprendizaje tanta historia, tanta alegría por la vida. Tanto encuentro por gusto, por el deseo de hacer reuniones que sólo nos importaban a nosotros.

Tal vez, el verdadero placer era disfrutar de poder compartir en esta vida.

Floreal fue gran ciudadano. Sin duda, su partida duele. Nos  duele esta ausencia.

Floreal, hoy pasas a ser parte de esa historia de Chile, de tu gran Norte Grande.

Y ¿con qué nos quedamos por acá?, me pregunto.

Con tu espíritu, que vivirá con nosotros, porque la amistad no muere con la muerte, porque la muerte, o ese paso hacia otra dimensión, no acaba con tus palabras y tu risa. 

La huella que haz dejado en muchos de quienes te conocimos es, sin duda, tu amistad, tu risa, tu humildad y tu generosidad.

Hoy siento que me faltó tiempo... nos faltó tomarnos otro café y reírnos de todo.

Las calles de Antofagasta deberán llevar tu nombre, amigo querido. La historia te recordará porque ahora eres parte de ella.

Amigo mío te hago un humilde homenaje compartiendo el trabajo que hicimos juntos: esta historia de la inmigración china en el norte de Chile; ese trabajo que me ayudaste a forjar, por todo lo que nos enseñaste. Por tu sabiduría,
gracias infinitas, por enseñarme que la identidad, también tiene que ver con el amor, el amor por la tierra donde uno nació y vive.

Floreal, te despido desde este  desierto que está vivo y que, si  cierras los ojos por un segundo, verás como todo cambia, las nubes juegan a moverse, el sol lo ilumina todo…

Y nos sentaremos un día a contemplar el sol caer, mientras compartirmos ese alegre café, que en esta vida nos quedó pendiente.

Xie xie, querido amigo, Floreal Recabarren.

* La investigación que realizó el connotado historiador fue parte de este trabajo, que se estrenó el año 2008, en el marco de un Proyecto Bicentenario.

Trailer Xi Wang La Otra Patria from La Huella Teatro on Vimeo.