Comisión asesora presidencial y el desafío de hacerse cargo de las desiguladades territoriales

Comisión asesora presidencial y el desafío de hacerse cargo de las desiguladades territoriales

21 Mayo 2014

En Chile lamentablemente no da lo mismo donde se nace y donde se vive, ello determina las oportunidades sociales, económicas y culturales de las personas. Estas pronunciadas desigualdades territoriales no son sanas ni para la convivencia nacional, ni para el bienestar de las personas.

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 Por Dr. Ismael Toloza Bravo[1]

La presidenta Michelle Bachelet en su primer discurso a la nación el 11 de marzo de 2014, desde el balcón de la moneda señaló “¡Chile tiene un solo gran adversario, y eso se llama desigualdad!. Días después y, en una entrevista en el Diario Austral de Temuco (23 de marzo de 2014), el Subsecretarío de Desarrollo Regional, Ricardo Cifuentes, sostenía “… la dimensión territorial de la desigualdad, es quizás la más brutal de todas”.

Cuando uno analiza la experiencia internacional y como otros países abordan las desigualdades territoriales, nos encontramos con un hilo conductor común, es así como Japón, Canadá, el Reino Unido, todos ellos establecen políticas públicas en función de un principio orientador, el de la “igualdad horizontal”. Y que significa aquello, que existen políticas de Estado destinadas a que los ciudadanos, independiente del lugar del territorio que viva, reciban más o menos la misma cantidad y calidad de bienes públicos.

En Chile lamentablemente no da lo mismo donde se nace y donde se vive, ello determina las oportunidades sociales, económicas y culturales de las personas. Estas pronunciadas desigualdades territoriales no son sanas ni para la convivencia nacional, ni para el bienestar de las personas y tampoco para el crecimiento de nuestra economía porque estamos desperdiciando los talentos de un gran porcentaje de chilenas y chilenos. Estas desigualdades son antiguas, pero lo que es nuevo es que el país y la gente de regiones ya no las tolera. Las ciudadanas y los ciudadanos de Aysén, Magallanes, Calama, Freirina, Quellón, Corral, Tocopilla, entre otros, nos están reclamando con fuerza por las condiciones de desventaja en que deben vivir. Pero además reclaman, porque saben que de ahora en adelante es necesario impulsar procesos de desarrollo de una forma distinta, inclusivos, equilibrados, “desde y para las regiones y comunas”, de manera que el crecimiento no se concentre solo en unos pocos lugares, y el resto solo le corresponda vivir de la solidaridad de los territorios más desarrollados.

Sin duda avanzar en la construcción de un país donde las brechas territoriales sean cada vez menores, implica dotar de audacia a las políticas públicas, de manera de hacer carne este principio de “igualdad horizontal”.

Audacia significa por ejemplo, declarar que el FNDR no nos sirve para tamaña transformación, necesitamos transitar hacia un “Fondo de Igualdad Horizontal”, que significa bastante más que el 13,4% del total de la inversión regional (promedio desde el año 2005 al 2012, RIMISP), cuya primera tarea, es precisamente dimensionar cuánto cuesta el desafío, y eso implica abrirnos a propuestas de descentralización fiscal, que significan mayor injerencia de las regiones y comunas en las decisiones de inversión en su territorio, como así también aumentar sus ingresos autónomos.

Audacia significa impulsar decididamente una Política de Cohesión Social y Territorial en Chile, que posibilite dotar a los espacios subnacionales y subregionales de planes de desarrollo que se haga cargo de estas brechas territoriales con miradas de largo plazo, con gobernanza y control social, de manera que cuando haya que ejecutar el “fondo de convergencia” comprometido en el programa presidencial, tengamos claridad de ¿Qué financiar? y ¿Donde financiar?

Audacia significa tomar la decisión política como país que nuestras zonas extremas y rezagadas(varias de ellas de relevante importancia geopolítica), requieres de una mirada de Estado con soluciones y recursos a la altura de dichos desafíos.

Por cierto que necesitamos intendentes electos convertidos en líderes del desarrollo regional, con mayores facultades (transferencia de competencias), con políticas que permitan fortalecer y aumentar el capital humano calificado regional capaz de hacer cargo de estos nuevos desafíos. LaComisión Asesora Presidencial para la Descentralización y Desarrollo Regional tiene el enorme desafío de poner en el centro de su debate y sus propuestas el cómo nos hacemos cargo como país de las inequidades territoriales y exprese la voluntad política de cambo real en estas materias. Chile lo necesita.


[1] Ismael Toloza Bravo, es Doctor en Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, Magister en Economía y Gestión Regional, Investigador y Académico del Instituto de Desarrollo Regional y Local IDER de la Universidad de la Frontera, Coordinador del Capitulo Chile de la Red de Desarrollo Territorial de América latina y el Caribe y miembro de la Comisión Asesora Presidencial en Descentralización y Desarrollo Territorial. [email protected]