Reforma Laboral y Agenda de Probidad: Los desafíos del nuevo Gabinete

Reforma Laboral y Agenda de Probidad: Los desafíos del nuevo Gabinete

16 Mayo 2015

Analistas políticos señalan las pruebas de fuego que deberán superar el nuevo equipo ministerial de Michelle Bachelet son la Agenda Laboral y la Agenda de Probidad, ya que en ellas se verá reflejado si es efectivo el giro hacia el centro y el regreso de las políticas de los acuerdos.

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La conformación del nuevo gabinete de la Presidenta Bachelet, con los ministros Jorge Burgos en Interior, y Rodrigo Valdés a Hacienda, ha sido interpretado como un giro hacia el centro por parte del Gobierno, y como un posible freno a las reformas estructurales que se ha planteado el Ejecutivo, por parte de algunos políticos y especialistas, debido a los antecedentes que en su actividad política tienen ambos secretarios de Estado.

Sin embargo, para algunos expertos, este pretendido cambio de rumbo de la Administración Bachelet no puede ser establecido a tan sólo días de haberse posesionado de sus cargos los nuevos miembros del equipo ministerial. Solamente será posible hacerlo cuando se tramiten dos de las reformas estructurales que el gobierno de la Presidenta Bachelet se ha propuesto sacar adelante: La Agenda Laboral y la de Probidad.

Para Antonio Horvath Gutiérrez, director del Instituto Libertad, si bien Burgos ha destacado sus orígenes concertacionistas en sus primeras intervenciones, enfatizando la necesidad de alcanzar una política de diálogos y consensos, esto sólo se limitaría al ámbito discursivo, ya que creer que esto implicaría eliminar el plan de transformaciones del Gobierno, sería un error.

Horvath, sostiene que el momento en el que realmente podremos ponderar la real posibilidad de que estemos frente a un giro moderado con la llegada de este nuevo gabinete, será la tramitación de la reforma laboral.

“Ahora el que él lo haya declarado no quiere decir que en los hechos vaya a ocurrir. Yo creo que el cómo se vaya a tramitar la próxima Reforma Laboral, va a ser la prueba de fuego para ver si es solamente un cambio en los dichos o también un cambio en los actos”.

Quien difiere sobre este punto es el abogado y ex diputado (DC), Eduardo Saffirio, para quien la reforma laboral no representaría un punto de inflexión en el devenir del nuevo gabinete de la Presidenta Bachelet, ya que habría una suerte de consenso a nivel del oficialismo en los elementos principales que deben integrarse en un nuevo plan laboral.

Saffirio sostiene que es la tramitación de la Agenda de Probidad la que determinará el estilo, y la credibilidad del nuevo equipo ministerial.

“Yo creo más bien que la suerte de este gabinete se va a jugar en la capacidad de dar señales creíbles y rápidas de que la Agenda de Probidad se va a llevar a cabo. Ese es el elemento nuevo, el grueso de la Agenda de Probidad que ha surgido por los escándalos políticos que hemos visto los últimos seis meses. Si el gabinete fracasa en eso, las expectativas que se han generado, y este aire nuevo que ha surgido en estos días, no van a cumplir los objetivos”.

María Jaraquemada, directora de Investigación de Ciudadano Inteligente, coincide con Saffirio en el sentido de que será la tramitación de la Agenda de Probidad el momento estelar de este gabinete. Aunque no sólo del equipo ministerial, sino también de la clase política en su totalidad.

“Creo que todas las reformas grandes que va a tratar de implementar el Gobierno, van a ser la prueba de fuego. Ahora, yo creo que la Agenda de Probidad va a ser la prueba de fuego no sólo para el Gobierno, sino que en general para la clase política, y para los parlamentarios. Si de verdad se legisla sin cálculos políticos, tratando de sacar las mejores normas, mirando hacia el futuro con un diálogo transparente, abierto y participativo, vamos a superar la prueba”.

Finalmente, María Jaraquemada hizo hincapié en que si la llegada del ministro Burgos a la cartera de Interior implica el regreso de la política de los acuerdos, para ella esos diálogos no pueden der realizados a puertas cerradas, sino que tienen que ser llevados a cabo incluyendo a la ciudadanía, una suerte de acuerdo social más que político que tengan legitimidad a nivel de la sociedad chilena.