Chile, ya no te mereces nada

Chile, ya no te mereces nada

08 Agosto 2020

Chile, ya no hay nada que celebrar, yo, tú, ellos y ellas, no tenemos nada celebrar.

Danilo Pedamonte >
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Por Danilo Pedamonte, escritor.

Después del estallido, después de los cánticos en caravanas interminables al son de ollas, de timbales, de gritos, de piedras, de barricadas, de fuegos artificiales, artificios. Después de los abrazos, después de las “tesis”, después de la salida de Chadwick, después de la alegría de que al fin ese País de mierda nos ofrecería pan con chancho y queso, pan con palta hass,   pan caliente recién salido del horno.

se nos venía el plebiscito, se nos venía “el chao” a la constitución milica, se nos vienen aires de pluralidad, de justicia, de igualdad de oportunidades. De pronto nos llegó el COVID, les llego a todo el mundo, a todos los países, a todos los rincones del esférico planeta tierra. El mercado colapso, los hospitales colapsaron, los sitios colapsaron, los cementerios colapsaron, las casas, las calles, los supermercados, las ferias, las ideas, los planes de vida, los hábitos, las costumbres. Todo te cambio a ti, a mi, a ellas, ellos, vo, yo, todos, todas, todes.

Ayer 7 de agosto del 2020, cuando todos y todas esperaban las causas de seis ceros de las afp, ese milagro esperado, esa manda soñada de décadas, ese tesoro intocable que jamás te imaginaste estando vivo, aparece en la historia macabra de este país de mierda, Ámbar, la pobre Ambar, la abandonada Ambar, la despreciada, la botada, la echada a la suerte, la perica que muchos tildaron de “loca” pero no era loca, no estaba con un loco en otra región, no se había ido tomar, ni tampoco andaba na maraqueando, estaba muerta, descuartizada, enterrada en un patio, sin suerte, sin esperanza, sin vida, muerta, muerta y no, solo ahí mirando detrás de tu televisor como otra mujer a sido asesinada por unas chauchas.

Chile, ya no hay nada que celebrar, yo, tú, ellos y ellas, no tenemos nada celebrar, porque otra vez somos responsables de esta muerte, somos responsables de todas las muertes que vengan, somos culpables de cada mujer abusada, de cada niña abusada, de cada dolor que emerge de este país de mierda. Ya no hay que celebrar, no hay que decir, hay mucho por hacer, hay muchas puertas que abrir y otras por cerrar.