Cómo sobrellevar una pandemia teniendo 100 años de vida

Cómo sobrellevar una pandemia teniendo 100 años de vida

21 Julio 2020

Irene Raymondi de 100 años de edad cuenta cómo hacerle frente a la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. 

 

Manuel Carmona >
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Por Manuel Rodrigo Carmona Araya. Abogado y Escritor.

¿Cómo sobrellevar una pandemia teniendo 100 años de vida?

Para introducirnos en este tema , los invito a tener presente que Chile ratificó y promulgó  la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, con lo que Chile se obliga a dar cumplimiento a lo que señala la Convención, además de promover y resguardar los derechos que ella consagra para las personas de tercera edad.

La Convención  en el segundo capítulo señala como Principios Generales los siguientes:

1. La promoción y defensa de los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor.

2) La valorización de la persona mayor, su papel en la sociedad y contribución al desarrollo.

3) La dignidad, independencia, protagonismo y autonomía de la persona mayor.

4) La igualdad y no discriminación.

5) La participación, integración e inclusión plena y efectiva en la sociedad.

6) El bienestar y cuidado.

7) La seguridad física, económica y social.

8) La autorrealización.

 9) La equidad e igualdad de género y enfoque de curso de vida.

10) La solidaridad y fortalecimiento de la protección familiar y comunitaria.

11) El buen trato y la atención preferencial.

12) El enfoque diferencial para el goce efectivo de los derechos de la persona mayor.

13) El respeto y valorización de la diversidad cultural.

14) La protección judicial efectiva.

15) La responsabilidad del Estado y participación de la familia y de la comunidad en la integración activa, plena y productiva de la persona mayor dentro de la sociedad, así como en su cuidado y atención, de acuerdo con su legislación interna.

Parte de la tarea de nuestro Estado, al ratificar esta Convención, es dar a conocer las complejidades que sufren las personas mayores. Esto se relaciona con la tarea de todo jurista, cual es, visibilizar a quienes pareciera olvidar nuestro sistema, y precisamente un segmento de la sociedad que ha sido dejado de lado son las personas de la tercera edad o mayores. Al respecto, y en el contexto actual, uno se pregunta ¿Cómo pueden sobrellevar una pandemia? La respuesta es fácil pero dramática: ¡Hace años están viviendo una pandemia! Para corroborar esto, basta con pensar en que a la mayoría de los adultos mayores no reciben mucha atención, difícilmente los llevan de paseo, o los llaman, o les entregan una palabra de aliento.

Muchas veces sus propios hijos los envían a un asilo, donde el estado de vulnerabilidad de nuestros mayores se intensifica con la baja fiscalización de aquellas “casas de reposo”, que bien poco tienen de reposo. De seguro deben existir asilos excepcionales, pero esa es una de nuestras tareas como  sociedad, no puede ser una excepción que al lugar donde muchos y muchas mandan a una parte de sus vidas, este entregado al azar, debería ser la regla general que cada casa de reposo del adulto mayor fuera de la máxima calidad en recursos materiales y humanos. No es casualidad que muchos de nuestros adultos mayores han fallecido en estos asilos. Un asilo no es mejor que el nido familiar, ojalá esta nunca fuera la opción, sin embargo si este es el único camino posible, menester es optimizar la fiscalización de estas instituciones.

Tengo la fortuna de conocer a una persona de tercera edad que ha cumplido 100 años y su lucidez y buen estado físico es extraordinario, ¿Cuál ha sido la receta? El cuidado y cariño de quienes la rodean, lo cual debería ser normal y no extraordinario, ella no está en un asilo y puede disfrutar de su familia, porque su hija la integró a la familia que ya había formado, no como una carga, sino como un miembro más.

A continuación expondré una breve entrevista que sostuve con esta persona de la tercera edad, cuya edad, insisto, es 100 años y que, para transparentar debo señalar que es mi abuelita, lo cual no me resta objetividad sino que me suma vivencia.

-          Su nombre es Irene Raymondi Gutiérrez.

-          ¿Cómo puede  mantener su energía positiva en estos tiempos?

Siendo  activa, no dejarse vencer, ser útil, amar la vida y ser agradecida. Siempre doy gracias al señor porque no todos los abuelitos tienen el amor que me dan mi hija nanita, mi yerno, que es como un hijo, y nietos.

-          ¿Qué  consejo le daría al adulto mayor?

Que gocen al máximo y den gracias a Dios.

-          ¿A quién extrañas más en esta pandemia?

 Extraño a todos mis seres queridos, pero a mi nieta Paulita la extraño de una forma especial.

-          ¿Cómo podemos solucionar este conflicto sanitario y social?

Usando todos sus implementos de seguridad sanitaria, como mascarillas y exigir que quienes nos  rodean hagan lo mismo si deben salir por trabajo o algún motivo importante. Hay que respetar las cuarentenas.

Esto está en las escrituras y ya va a pasar.

Mi esposo era periodista e inspector sanitario y siempre nos inculcó que el tener una buena higiene, como lavar las latas de conserva, era importante para estar libre de virus y bacterias.

-          ¿Le tiene miedo a la muerte?

Yo no le tengo miedo a la muerte porque es un descanso para el alma y un encuentro con Dios.. Cuando él decida invitarme.

-          Muchas gracias por su compartir sus opiniones y pensamientos.

Esas fueron las respuestas de una persona mayor, que en este mundo, ha sabido adaptarse  al devenir de los tiempos siendo fiel a sus principios.

Quisiera que cada uno de [email protected] nos planteáramos las siguientes preguntas:

¿Estamos tratando a las personas mayores como nos gustaría que nos trataran, si hoy perteneciéramos a la tercera edad?

¿Necesitamos ratificar más convenciones y gestar más leyes para que las hijas, hijos, nietas y nietos, no abandonen a sus propios familiares?

Finalmente que adultos mayores sean abandonados, no solo es un fracaso de nuestra sociedad, sino que en definitiva termina siendo el más traicionero “auto gol” que nos podamos hacer como seres humanos.